La Conferencia Episcopal Argentina convocó para el próximo domingo a Jornada de oración contra la trata de personas

De esta manera, el próximo 16 de septiembre se rezará en todo el país para que cese el flagelo que el Papa Francisco definió como “un crimen contra la esclavitud”.
En la convocatoria la CEA hoy calificó a “la trata de personas es uno de los peores ejemplos de esclavitud del siglo XXI” y dijo que “esta situación afecta al mundo entero”.
“Gracias al ministerio del Papa Francisco, se ha prestado una mayor atención al delito de la trata de seres humanos, que se ha concretizado en una serie de acciones e iniciativas por parte de los Dicasterios Vaticanos”, añadió.
Por eso la CEA convoca a una Jornada Nacional de Oración y Reflexión sobre la Trata de Personas.
Se llevará a cabo el tercer domingo de septiembre, como fecha cercana al 23 de septiembre, Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de mujeres, Niñas y Niños, fecha en que se promulgó la Ley Palacios.
Esa ley fue la primera, a nivel mundial, en proteger a las víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Para la Jornada de Oración y Reflexión 2018 el tema propuesto es “Emigrar sin trata. Sí a la libertad, no a la esclavitud”, un lema con el que llamar la atención sobre la situación actual, “que arroja cifras escalofriantes de personas que emigran de sus países de origen y terminan siendo víctimas de la trata”.
Promueve esta Jornada el Comité para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata, coordinado por TalithaKum, la Red Internacional de la Vida Consagrada Contra la Trata de Personas y en la Argentina el “Equipo No a la trata” de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la CEA.
Según la Organización Internacional del Trabajo (ILO) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) aproximadamente 21 millones de personas, a menudo muy pobres y vulnerables, son víctimas del tráfico con fines de explotación sexual, trabajo forzado, extracción ilegal de órganos, mendicidad, servidumbre doméstica, matrimonios forzados, adopciones ilegales u otras formas de explotación.
“Desde hace años, la Iglesia Católica, y dentro de ella con especial dedicación, muchas congregaciones religiosas, ha trabajado en distintas partes del mundo, para prevenir el tráfico y trata de seres humanos“, indicó el Episcopado.
La Iglesia, dijo, ha trabajado “sensibilizando, denunciando las causas y las redes de traficantes y explotadores, luchando en favor de políticas sociales contra el delito de trata, acompañando y protegiendo a las víctimas y favoreciendo su reintegración social”.

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