La Justicia impide que Lula sea candidato a presidente en Brasil.

Cuatro de los siete jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil rechazaron el viernes la candidatura de Lula, una mayoría que salvo sorpresa de último momento dejará al encarcelado expresidente brasileño fuera de las elecciones de octubre.
Un solo magistrado votó por el momento a favor del derecho del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a hacer campaña, incluso desde la cárcel de Curitiba (sur) donde purga una pena de más de 12 años de cárcel por corrupción y lavado de dinero.
Esa diferencia debe excluir de la liza a Lula, salvo improbable cambio de parecer de quienes ya emitieron su voto antes del cierre de la sesión.
El magistrado relator del caso, Luis Alberto Barroso, instó a impugnar la candidatura del exmandatario (2003-2010) en aplicación de la ley de “Ficha Limpia”, que impide a un condenado en segunda instancia presentarse a cargos electorales.
También abogó por prohibir al Partido de los Trabajadores (PT) usar la figura de Lula en su campaña por televisión, que empieza el sábado para las presidenciales del 7 de octubre.
Y recomendó dar al PT un plazo de diez días para nombrar un reemplazante de Lula, que será probablemente su compañero de fórmula, el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad.
Los abogados de Lula enviaron al TSE sus alegatos finales, de unas 200 páginas, el jueves a las 23H00, una hora antes del plazo legal.Sus defensores, y el juez que votó a su favor, afirmaron que un reciente pedido de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para que el líder de la izquierda pueda hacer campaña, incluso desde la cárcel, tiene carácter vinculante.
El PT denunció la celeridad de la inclusión de la corte para tratar el tema.
“El TSE comete otra violencia judicial contra Lula y el pueblo que quiere elegirlo presidente”, afirmó la organización en un comunicado.
Tras la decisión, los representantes del encarcelado ex mandatario pueden presentar recursos formales ante el propio tribunal electoral o cuestionamientos sobre el carácter constitucional del fallo, ante la corte suprema, explicó a la AFP el magistrado Henrique Neves, un exmiembro del TSE.
El exlíder sindical, que al abandonar el poder tenía una popularidad de más del 80%, es identificado por millones de brasileños con años de crecimiento económico y de progreso social.
Su intención de voto no para de crecer, acentuando aún más las incógnitas sobre estos comicios, los más inciertos de las últimas décadas. Una encuesta de Datafolha le atribuyó la semana pasada 39%, 20 puntos más que el ultraderechista Jair Bolsonaro, su más inmediato seguidor. El sondeo indica además que Lula derrotaría a cualquier adversario en una segunda vuelta.

Por su parte el Partido de los Trabajadores (PT) se aferra a la figura de su líder histórico, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, al presentarlo entonces como figura central de su campaña televisiva a pesar que la justicia electoral brasileña invalidara su candidatura. Pero con imágenes de entrevista grabadas y de su presencia en actos de la agrupación, el PT insistió en el video de campaña transmitido este sábado que “entrará con todos los recursos para garantizar el derecho de Lula a ser candidato” a las elecciones del 7 de octubre.

“Vamos a mantener (…) una posición política, moral entorno al liderazgo de Lula y al deseo de más del 50% de los brasileños“, declaró este domingo Fernando Haddad, su compañero de fórmula, durante una conferencia de prensa en Pernambuco (nordeste), el estado natal de Lula.
El lunes por la mañana, Haddad debe visitarlo en la cárcel de Curitiba y por la tarde participará en mitines en Porto Alegre.
Para el analista político de la Fundación Getulio Vargas (FGV) Eduardo Grin: “El juego comenzó ahora. A partir de ahora definitivamente el PT no puede retrasar más la decisión de hacer algo, (…) que es asumir públicamente que Lula no es candidato”.
“Lula seguirá sobrevolando las elecciones brasileñas en este período. Lula no saldrá de las elecciones y eso significa que la estrategia comunicacional del PT ha sido exitosa”, destacó.
En caso que Haddad de 55 años sea designado candidato, su compañera de fórmula será Manuela DAvila, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), según un acuerdo previo entre ambos partidos.
Por su parte, el resto de los candidatos ven ahora un panorama más claro e intentarán ganar terreno.
Lula de 72 años es favorito en las encuestas. En el último sondeo de Datafolha amasa 39% de las intenciones de voto, 20 puntos más que el ultraderechista Jair Bolsonaro, su más inmediato seguidor. El estudio indica además que Lula derrotaría a cualquier adversario en una segunda vuelta.
En su ausencia, Bolsonaro iría a una segunda vuelta con la ecologista Marina Silva, una exministra de Lula.
Silva sostuvo en un comunicado que “a partir de la decisión del TSE, el proceso electoral podrá seguir por sus cauces legales”.
“Sin embargo, la justicia tiene que alcanzar aún a todos los que cometieron crímenes y que están protegidos por el manto de impunidad de los fueros especiales” que gozan ministros y legisladores, agregó.
De su lado, el centroizquierdista Ciro Gomes señaló que comprende “el dolor y el momento difícil” del PT, pero que la decisión del TSE “hará que la campaña sea más clara para los electores“. Su intención de voto pasa de 5% a 10% en un escenario sin Lula.

Lula fue declarado culpable en julio de 2017 de beneficiarse de un apartamento en un balneario paulista, ofrecido por una constructora para obtener su mediación en contratos con Petrobras. La condena fue ratificada y ampliada en enero a 12 años y un mes de prisión por una corte de apelación.
Lula, que al abandonar el poder tenía una popularidad de más del 80%, es identificado por millones de brasileños con años de crecimiento económico y de progreso social.
En la región, el mandatario boliviano Evo Morales rechazó la decisión del TSE “porque atenta contra la democracia y la voluntad del pueblo brasileño“. De su lado, la expresidenta argentina Cristina Kirchner afirmó se quejó de que en el vecino país “En Brasil los medios de comunicación, en coordinación con el Poder Judicial, también han arrasado con el Estado de Derecho. Fuerza Lula”. “Ahora le impiden a Lula ser candidato presidencial porque saben que ganaría ampliamente las elecciones de octubre”, sostuvo la líder de Unidad Ciudadana.
La cancillería cubana denunció en un comunicado “las maniobras para evitar que las fuerzas políticas que emprendieron un proceso de transformaciones sociales en Brasil, regresen al gobierno“.

 

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